{"id":12226,"date":"2023-05-16T19:32:28","date_gmt":"2023-05-16T16:32:28","guid":{"rendered":"https:\/\/antofapop.cl\/?p=12226"},"modified":"2023-05-16T19:32:28","modified_gmt":"2023-05-16T16:32:28","slug":"el-s-s-columbia-un-barco-maldito-en-la-bahia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/antofapop.cl\/index.php\/2023\/05\/16\/el-s-s-columbia-un-barco-maldito-en-la-bahia\/","title":{"rendered":"El S.S. Columbia, un barco maldito en la bah\u00eda"},"content":{"rendered":"<div class='booster-block booster-read-block'>\n                <div class=\"twp-read-time\">\n                \t<i class=\"booster-icon twp-clock\"><\/i> <span>Tiempo de Lectura:<\/span>9 Minutos, 32 Segundos                <\/div>\n\n            <\/div>\n<p>\u201cUno lo de los varios vapores que sin quererlo, ni planificaci\u00f3n alguna, trajeron muerte y desolaci\u00f3n a los puertos del norte y dejaron tambi\u00e9n en sus habitantes las m\u00e1s nobles lecciones de hermandad, sobrevivencia y esfuerzo humano personal y colectivo para derrotar a los m\u00e1s terribles adversarios naturales, desconocidos, microsc\u00f3picos e invisibles a los ojos humanos&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>Es <a><\/a>una ma\u00f1ana en Antofagasta que se qued\u00f3 olvidada en el papel, atrapada en las tintas sepias de la historia urbana, sin d\u00eda ni mes exacto en el calendario de 1903. Una ma\u00f1ana que nadie por mucho tiempo quiso recordar, que maestros y eruditos de la historia nunca escribieron de ella, dej\u00e1ndola olvidada en los ba\u00fales m\u00e1s dolorosos de la omisi\u00f3n culpable, junto a los cientos y miles de muertos y enfermos sobrevivientes que acompa\u00f1aron su devenir hist\u00f3rico por cada una de las calamidades que trajo por m\u00e1s de 20 a\u00f1os al feroz desierto salitrero de Atacama y Tarapac\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese d\u00eda debi\u00f3, sin duda alguna, haber amanecido particularmente helado, me imagino, con una bruma marina muy espesa, fr\u00eda y especialmente persistente, detenida en el tiempo. As\u00ed, como dando el escenario perfecto de terror y espanto para que la muerte bajara de un barco maldito llamado S.S. Columbia, en la forma de inocentes pasajeros y tripulantes que en el interior de sus cuerpos y sin saberlo tra\u00edan la m\u00e1s letal peste neum\u00f3nica que producto de las picaduras de pulgas, ellos transmitir\u00e1n por v\u00eda respiratoria a cuantos inocentes saludaron o besaron en gesto de amistad, reencuentro, compromiso o simplemente de pasi\u00f3n marinera y que sus almas aventureras y sus corazones valientes de exploradores del desierto jam\u00e1s presintieron hasta el instante fatal en que, en sus lechos de moribundo entregaron su cuerpos al caliche invencible y sus almas al Dios de las alturas del desierto.<\/p>\n\n\n\n<p>Un imponente vapor S.S. Columbia, fondeado en la bah\u00eda de San Jorge, se apreciaba boyante desde la ciudad que amanece sin saber lo que le esperar\u00eda por varios a\u00f1os. Este buque, con una bit\u00e1cora impresionante que describe importantes traves\u00edas por los siete mares de mundo y que en este viaje fatal, proced\u00eda desde el puerto de San Francisco California por esos a\u00f1os con su fiebre del oro en plena ebullici\u00f3n y abundancia, se mece tranquilo e iluminado en el mar de Antofagasta.<\/p>\n\n\n\n<p>Este vapor mixto de carga y pasajero, de cuatro poderosas calderas y de propiedad de la Oreg\u00f3n Railroad and Navigation Company y posteriormente la Uni\u00f3n Pacific estuvo en funcionamiento desde julio de 1880 hasta un triste 21 de junio de 1907 en que se hundi\u00f3 con 88 pasajeros, tripulantes y todos los ni\u00f1os que viajaban a bordo despu\u00e9s de una predecible e irresponsable colisi\u00f3n con la goleta a vapor San Pedro en aguas estadounidenses. De 94 metros de eslora y 12 metros de manga, con 7 metros de calado, y con capacidad para 382 pasajeros, era un barco imponente para la \u00e9poca, lo que sumado a ser la primera embarcaci\u00f3n civil con iluminaci\u00f3n autogenerada con un dinamo instalado por la compa\u00f1\u00eda el\u00e9ctrica del propio Tomas Edison, lo distinguieron como un barco adelantado a su tiempo y que de tiempo en tiempo visitaba la bah\u00eda de nuestra ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>El S.S. Columbia con varias colisiones y accidentes navales tuvo un dif\u00edcil y m\u00e1s bien tr\u00e1gico desempe\u00f1o operativo que lo llevaron a ser conocido como uno de los tantos &#8220;barcos malditos&#8221; que nutren las leyendas de la navegaci\u00f3n mundial. Este barco hab\u00eda tenido en el viaje de regreso a la Am\u00e9rica del sur y tuvo la poca fortuna y desdicha de recalar en el puerto del Callao, Per\u00fa, donde sus bodegas, cocinas y camarotes se hab\u00edan infectado gravemente de ratas, que son el reservorio natural de la peste bub\u00f3nica y que la transmiten al ser humano mediante la picadura de sus pulgas infectadas. Entonces y producto de la proliferaci\u00f3n a bordo del S.S. Columbia de estos roedores, algunos de gran tama\u00f1o, en cada puerto que recalaba la siniestra nave, las ratas que tra\u00eda a bordo como polizones de cuatro patas, saltaban sin temor al mar y nadaban raudamente a la orilla ocult\u00e1ndose en los pilotes de muelles, bodegas y en cuanto espacio seguro les brindara protecci\u00f3n, oscuridad y alimento. Transmitiendo de este modo sus pulgas a los humanos y con ellas la enfermedad y muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>La peste r\u00e1pidamente lleg\u00f3 a los puertos de Iquique, Antofagasta, Taltal y Mejillones e hizo estragos en su poblaci\u00f3n. Pero cuando esta maldici\u00f3n logr\u00f3 alcanzar a las sacrificadas oficinas salitreras y a sus habitantes simplemente devast\u00f3 las localidades donde el hacinamiento, la falta de alimentaci\u00f3n y las inexistentes condiciones sanitarias m\u00ednimas, eran el pan del diario vivir. La vida industrial, comercial y social fue gravemente afectada, pero por sobre todo, el m\u00e1s alto precio, por estos veintitantos a\u00f1os de esta pandemia salitrera, lo pagaron los infantes y angelitos de la pampa con sus inocentes vidas que sucumb\u00edan producto de la inflamaci\u00f3n de los sus ganglios linf\u00e1ticos y a la expulsi\u00f3n de material purulento al exterior de sus d\u00e9biles, desnutridos y diminutos cuerpos en medio de grandes dolores. Para el a\u00f1o 1907, los ciudadanos que hab\u00edan sufrido de la peste eran 695 de los cuales 302 hab\u00edan fallecido en todo el despoblado de Atacama. Esta cifra aterradora s\u00f3lo se refiere a la poblaci\u00f3n censada en tiempos de pandemia por los cuerpos de salud, ya que exist\u00eda una importante parte de la poblaci\u00f3n que por distintas razones nunca fue considerada en estos datos dada las dificultades de la \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p>Los historiadores y poetas han escrito cientos de veces que la muerte no descansa ni toma vacaciones, fue as\u00ed como el a\u00f1o 1910 nuevamente desde los oc\u00e9anos del mundo y de puertos desconocidos. Nuevos vapores con nuevos nombres trajeron nuevamente, viejas enfermedades que han asolado la humanidad desde tiempos inmemoriales. Otra vez en esta historia se presenta el puerto del Callao como el eslab\u00f3n primero de la cadena de muerte y desolaci\u00f3n venida y colgada del ancla que te sumerge a la vida de los esp\u00edritus. Pero esta vez con los adelantos ferroviarios de la pampa salitrera y sus v\u00edas de rieles y durmientes tendidas en el ripio calichero que daban velocidad a la carga portuaria que llegaba al desierto, sirvieron tambi\u00e9n para que con ella llegar\u00e1 la viruela, la fiebre amarilla, el sarampi\u00f3n, el tifus exantem\u00e1tico epid\u00e9mico, transmitido por el piojo del cuerpo humano y un segundo y m\u00e1s mortal brote de una vieja y letal conocida, la peste bub\u00f3nica. Para el mes de julio del a\u00f1o 1910, pr\u00f3ximos a nuestro primer Centenario generar\u00e1 m\u00e1s de 3.053 contagios y 988 fallecidos, que ya no pudieron ver y ser parte de las celebraciones de la Patria en Centenario.<\/p>\n\n\n\n<p>La muerte nunca ha dado tregua a la gente del desierto, del salitre, del guano, del cobre, de la plata, ya sea por enfermedad, accidentes laborales o por reclamar justas demandas en la denominada cuesti\u00f3n social por la dignidad del trabajador y su familia que hicieron, qui\u00e9ralo o no los historiadores m\u00e1s conservadores, cambiar Chile socialmente a un pa\u00eds con m\u00e1s dignidad para los trabajadores. Para 1912 se produjo una pandemia devastadora de fiebre amarilla transmitida por mosquitos o garrapata dada las escasas o inexistentes medidas higi\u00e9nicas en las oficinas salitreras que ha muy pocos o ninguno de los administradores y due\u00f1os de salitreras les importaban, las \u00f3rdenes de capataces, guardias y vigilantes era solo producir. Esta terrible enfermedad que comenzaba con un dolor muscular, n\u00e1useas, v\u00f3mitos, falla renal y que terminaba en el peor de los casos con un desenlace fatal, en la aparici\u00f3n de una falla org\u00e1nica \u00fanica o m\u00faltiple generalmente del h\u00edgado o los ri\u00f1ones y con la deshidrataci\u00f3n que llevaba a la muerte y afectaba mayor y tristemente a la poblaci\u00f3n infantil de la pampa.<\/p>\n\n\n\n<p>Al recorrer el desierto en su geograf\u00eda viva de sal y costra dura que encallece las manos de los obreros. Entre las llanuras secas de agua que no es agua sino puna, de tierra que no es tierra, sino costra, podemos ver a la distancia de kil\u00f3metros unos catres peque\u00f1itos de metal oxid\u00e1ndose al ritmo y abrigo de la camanchaca nocturna que los cubre en las madrugadas y los libera de esta colcha h\u00fameda con los primeros rayos del sol. Son el enrejado que marca una tumba en el \u00e1rido suelo con flores de lata y papel. M\u00e1s all\u00e1 unas cruces de madera solitarias que perdiendo sus nombres, pinturas y colores por el sol y las estrellas del firmamento pampino, pero igual se mantiene altivas, humildes y con la fe del sacrificio pampino resguardando y se\u00f1alando el descanso eterno de quienes perecieron en la epopeya humana de conquistar el desierto de Atacama y su riqueza sin fin.<\/p>\n\n\n\n<p>Son los cementerios de los apestados que desde el a\u00f1o 1903, hasta aproximadamente el a\u00f1o 1920 estuvieron en pleno funcionamiento y hoy se lleguen en el silencioso paisaje, como mudo testimonio y monumento de una \u00e9poca que pretend\u00edamos olvidada y que de pronto reaparece en nuestros d\u00edas con tal fuerza y magnitud que nos obliga a hacernos cargos de nuestras propias peque\u00f1eces y debilidades como seres humanos de este nuevo siglo\u2026 Si, ahora como en anta\u00f1o muchos de nosotros quedaremos en el recuerdo y la sepultura para anunciarles a quienes se creen poderosos, nuestra propia fragilidad como especie en muchos sentidos\u2026 Pero quienes sobrevivan a esta pandemia del siglo XXI, seguir\u00e1n escribiendo la historia de nuestra hermosa tierra nortina.<\/p>\n\n\n\n<p>Solo las arenas y sales calicheras del desierto y el tiempo, cuando finalmente resecan y derriban la madera de los viejos ata\u00fades que anidan en sus entra\u00f1as poderosas, logran colarse clandestinas por entre las grietas y rendijas que dejan las tablas secas de estos &#8220;pillamas de palo&#8221; de la pampa y por fin y luego de un tiempo largo abrazan y besan a los muertos de la pampa y los hacen ciudadanos eternos en sus facciones de difuntos inmortales. Cosa rara tienen los cementerios de la pampa. Al muerto pobre lo acoraza el caliche en lo profundo de la sal protegido, y al muerto rico en sus mausoleos relucientes m\u00e1rmol blanco y flores de lata dura, los har\u00e1 presa f\u00e1cil de los chacales humanos del desentierro de riquezas ya difuntas.<\/p>\n\n\n\n<p>Es la muerte y la pampa dura, en todo su poder\u00edo y esplendor mortuorio que da cuenta de su caprichosa voluntad inmericordiosa con los desdichados que un d\u00eda vinieron aqu\u00ed persiguiendo sue\u00f1os de progreso, seguridad y justicia que jam\u00e1s llegaron y solo fueron espejismos de agua imaginaria titilante en el horizonte lejano que nunca tuvo un puto arcoiris luminoso y alcansable que diera esperanzas, sino mas bien recibieron puros remolinos tierrosos de chuzca punzante insolente que no los dejaba ver su presente y menos el futuro que los llev\u00f3 a tumba.<\/p>\n\n\n\n<p>Contemplar hoy nuestro muelle hist\u00f3rico &#8220;Melbourne y Clark&#8221; , con la quietud y perspectiva de los a\u00f1os y la paz de un nuevo tiempo. Sentir los vientos suaves de una leve brisa marina que sube al muelle con la agilidad de las gr\u00faas salitreras en pleno funcionamiento. Revivir en nuestras imaginaci\u00f3n de Antofagastinos el ajetreo de los a\u00f1os del guano, la plata y el salitre. A\u00f1os en que cientos de estibadores portuarios que a pecho, pulm\u00f3n y hombro cargan los sacos salitreros que desde esas tablas marinas benditas de sudor y sangre eternas recorrer\u00e1n los oc\u00e9anos para llegar a los campos del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ricardo Rabanal Bustos<\/p>\n\n\n\n<p>Mag\u00edster en Educaci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>Profesor de Historia y Geograf\u00eda<\/p>\n\n\n\n<p>Historiador y Cronista Regional<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cUno lo de los varios vapores que sin quererlo, ni planificaci\u00f3n alguna, trajeron muerte y desolaci\u00f3n a los puertos del norte y dejaron tambi\u00e9n en sus habitantes las m\u00e1s nobles&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":12227,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[2,188],"tags":[36,2041,7734,7735,7733],"class_list":["post-12226","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-antofagasta","category-patrimonio","tag-antofagasta","tag-bahia","tag-barco","tag-maldito","tag-s-s-columbia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/antofapop.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12226"}],"collection":[{"href":"https:\/\/antofapop.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/antofapop.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/antofapop.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/antofapop.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12226"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/antofapop.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12226\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12228,"href":"https:\/\/antofapop.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12226\/revisions\/12228"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/antofapop.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/12227"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/antofapop.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12226"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/antofapop.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12226"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/antofapop.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12226"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}