{"id":12543,"date":"2023-06-14T18:09:39","date_gmt":"2023-06-14T15:09:39","guid":{"rendered":"https:\/\/antofapop.cl\/?p=12543"},"modified":"2023-06-14T18:09:39","modified_gmt":"2023-06-14T15:09:39","slug":"el-hombre-de-cobre-nuestro-primer-minero-debe-volver-a-su-tierra-a-descansar-en-paz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/antofapop.cl\/index.php\/2023\/06\/14\/el-hombre-de-cobre-nuestro-primer-minero-debe-volver-a-su-tierra-a-descansar-en-paz\/","title":{"rendered":"El Hombre de Cobre, nuestro primer minero, debe volver a su tierra a descansar en paz"},"content":{"rendered":"<div class='booster-block booster-read-block'>\n                <div class=\"twp-read-time\">\n                \t<i class=\"booster-icon twp-clock\"><\/i> <span>Tiempo de Lectura:<\/span>12 Minutos, 26 Segundos                <\/div>\n\n            <\/div>\n<p><strong><em>&#8220;Es un pecado negociar con cuerpos de hombres muertos y nunca lo volver\u00e9 a hacer&#8221;.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>&#8220;Las momias subieron terriblemente de precio en el mercado despu\u00e9s de nuestro hallazgo&#8221;.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Edward Jackson, frases de su carta de 1912.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Parec\u00eda que el encuentro era inevitable cuando cruzamos las puertas de ese emblem\u00e1tico museo, en la Capital del mundo, despu\u00e9s de algunas horas de espera en pleno verano Neoyorkino. Cientos de personas venidas de los cuatro puntos cardinales del mundo entero hac\u00edamos fila para visitar tan magno edificio en que habita una de las colecciones museol\u00f3gicas naturales m\u00e1s importantes del orbe. En estos pasillos de la cultura y recolecci\u00f3n acad\u00e9mica es, sin dudarlo, un espacio reservado a la ciencia y a la conservaci\u00f3n de un patrimonio mundial, la investigaci\u00f3n acad\u00e9mica y \u2026 la capacidad de viajar por el tiempo y las civilizaciones es posible gracias a la experiencia y motivaci\u00f3n demostrada por los profesionales que le dan vida a esta monumental colecci\u00f3n de la existencia en el planeta.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el fin primero era poder verte, que aparecieras f\u00edsicamente m\u00e1s all\u00e1 de fotograf\u00edas, ilustraciones, notas e investigaciones hist\u00f3ricas o period\u00edsticas. Reconocerte&#8230;decirte que existimos nortinos, cada vez en menor n\u00famero, que conocemos tu historia tr\u00e1gica, tu epopeya des\u00e9rtica, tu camino y traves\u00eda por el desierto de arenas, ripios y miradas punzantes. Tu vida de ni\u00f1o minero, agricultor, orfebre, padre, hijo, esposo, hermano y como en tu muerte fuiste arrancado de la paz y del descanso que merecen todos nuestros muertos ancestrales.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya al interior del museo, recorrimos varios pasillos interminables, doblamos una esquina y subimos unos cuantos escalones&#8230;en las penumbras de una escena esmeradamente reconstruida para ti, apareciste con tu cuerpo casi intacto, con tu cabeza casi en el piso de esa vitrina artificial, apoyada sin ganas de tocarla, as\u00ed como escuchando el retumbar de los pasos de quienes ven\u00edan a visitarte&#8230;tus ojos ocultos y oscuros tras tus p\u00e1rpados resecos no quer\u00edan ver tantos rascacielos imponentes, ni ajetreo interminable de personas en una ciudad que no da y no tiene tiempo para descansar.<\/p>\n\n\n\n<p>Tu cabello trenzado, tu color de piel morena y gastada de tanta mirada morbosa en tus primeros a\u00f1os de exhibici\u00f3n obligada, ahora m\u00e1s oscurecida con la tenue luz con que te iluminan y pretende esconderte de las miradas curiosas, tal vez para proteger tu intimidad mil veces vulnerada por la codicia de quienes de dignidad humana, salares, puna y norte no saben nada y hoy en sus tumbas olvidados comparten tu muerte, mas no tu reposo, pero con el pecado de haber profanado tu descanso. R\u00e1pidamente reconozco en tu piel, mi piel oscura de sol perpetuo del despoblado de Atacama. Yo cre\u00ed que tus ojos me buscaban, que tus labios diminutos y sin vida esforzaban unas palabras tenues que solo nosotros los nortinos pod\u00edamos o\u00edr, como susurro de viento antip\u00e1nico colisionado en las piedras de salares o en las cumbres m\u00e1s altas de los andes inmortales . Me acerqu\u00e9 a tu vitrina, observ\u00e9 cada uno de tus rasgos intactos de un hijo del desierto y la miner\u00eda, y con mi o\u00eddo pegado al vidrio, cre\u00ed escuchar un tenue balbuceo que me dec\u00eda t\u00edmidamente \u201cescribe de m\u00ed, investiga mi historia\u2026 solo quiero regresar a mi Pachamama\u2026a mi desierto, a mi norte minero\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la amabilidad que suele aparecer en el mundo de la cultura, ubique un gu\u00eda y el r\u00e1pidamente llamo a lo que supongo era un supervisor de este sector del museo, \u201cLas culturas nativas del Sur de Am\u00e9rica\u201d. Con nuestro esforzado ingl\u00e9s pero impecable entusiasmo, le explicamos de donde ven\u00edamos y lo que este hombre representaba para nuestro territorio, sus culturas y etnias sobrevivientes al genocidio de la conquista y saqueo espa\u00f1ol. Creo que este gringo lo ten\u00eda muy claro&#8230;nos dijo que si bien el hombre de cobre era una pieza importante de esta exhibici\u00f3n, era prescindible, y que el museo lentamente por un tema \u00e9tico estaba dejando de exhibir cad\u00e1veres&#8230;y que \u00e9l no sab\u00eda o no conoc\u00eda documento alguno de nuestro pa\u00eds, regi\u00f3n, comuna o autoridad alguna, que solicitara su justa y correcta repatriaci\u00f3n&#8230;y que la gran labor del museo en el siglo XIX fue devolverle la dignidad de ser humano, fallecido en tr\u00e1gicas circunstancias y no como lo fue durante cien a\u00f1os&#8230;una atracci\u00f3n morbosa de ferias de rarezas y \u201cfen\u00f3menos\u201d humanos vivos o muertos\u2026y del cual el hombre m\u00e1s poderoso en el \u00e1mbito financiero de los Estados Unidos, el banquero y magnate J. P. Morgan en 1905 lo rescat\u00f3 de estas exhibiciones, para donarlo al Museo de Historia Natural de Nueva York. Pero en estas ferias carentes de humanidad, nuestro minero, no solo fue despojado de su dignidad, sino que tambi\u00e9n sus pertenencias, el capacho de cuero, unos elaborados martillos y cestos muy bien conservados fueron vendidos a Don W. H Holmes, quien los don\u00f3 al Museo Nacional en Washington y exhibidos hasta 1912, a\u00f1o en que estas pertenencias fueron nuevamente adquiridas por el museo de Nueva York, para que nuestro minero estuviera con todas sus humildes pertenencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el periplo internacional de nuestro minero comenz\u00f3 el a\u00f1o 1901, cuando en el pa\u00eds gigante del norte se realiz\u00f3 \u201cLa Gran Exposici\u00f3n Panamericana\u201d en la ciudad de B\u00fafalo. Esta gran exposici\u00f3n pretend\u00eda exhibir los avances humanos, cient\u00edficos y tecnol\u00f3gicos de los pa\u00edses Americanos y sus caracter\u00edsticas geogr\u00e1ficas, f\u00edsicas y culturales de nuestros pueblos y territorios. Es aqu\u00ed donde dos personajes ven una oportunidad, los se\u00f1ores Torres y Tornero, arman una sociedad y con la complicidad o al menos desidia del gobierno chileno llevan el cuerpo de nuestro minero al pabell\u00f3n chileno para ser exhibido sin contemplaci\u00f3n alguna. Para tal efecto mandaron a confeccionar volantes de publicidad con la frase: \u201cPetrificaci\u00f3n Humana: El \u00fanico esp\u00e9cimen que existe de un cuerpo preservado de una raza que est\u00e1 ahora completamente extinta\u201d. Si bien estamos en los albores del siglo XX, para algunos acad\u00e9micos de la \u00e9poca que ya rechazaban la exhibici\u00f3n de cuerpos humanos, inclusos en museos serios, la expresi\u00f3n \u201cesp\u00e9cimen\u201d, fue especialmente cuestionable. Pero el morbo de la gente y la controversia desatada fue sustancialmente rentable para estos dos personajes. Fue tanta la cantidad de personas, entre p\u00fablico y prensa que quer\u00eda ver al minero, que en un momento determinado, la vitrina que lo conten\u00eda, sufre una rotura de vidrios, por suerte el cuerpo del minero no se ve gravemente afectado. Este es el inicio de su exhibici\u00f3n p\u00fablica por Estados Unidos, r\u00e1pidamente la momia fue trasladado a Nueva York y a distintas ciudades del pa\u00eds del norte, generando inmensas ganancias a los se\u00f1ores Torres y Tornero quienes durante ese tiempo y con las ganancias obtenidas se dieron una vida de lujos y ostentaci\u00f3n, no cumpliendo compromiso alguno de los adquirido con sus socios en nuestro pa\u00eds. Pero pese a las ganancias, estos dos personajes r\u00e1pidamente cayeron en deudas y sus pertenencias, entre ellas nuestro minero, fueron embargadas por la Compa\u00f1\u00eda Hemenway &amp; Co New York, tiempo despu\u00e9s y en la pobreza volvieron a Chile con la ayuda del consulado chileno quien debi\u00f3 costear sus pasajes.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero esta segunda parte de la historia de nuestro minero, como toda historia de la miner\u00eda tr\u00e1gica, tiene un comienzo basado en la codicia y la traici\u00f3n. En los albores de lo que ser\u00eda el actual mineral de Chuquicamata, a fines XIX y principios de siglo XX, ya se sab\u00eda que estos territorios eran ricos en cobre. Varios peque\u00f1os yacimientos eran explotados en duras y precarias condiciones para hombres, mujeres, ni\u00f1os y animales. La gran industria minera de Chile era el salitre y la industria cupr\u00edfera esperaba su momento que reci\u00e9n llegar\u00eda con el fin de la era del salitre y el comienzo de la electrificaci\u00f3n de las grandes ciudades norteamericanas y europeas. Fue el a\u00f1o 1899, en el peque\u00f1o yacimiento llamado \u201cLa Restauradora\u201d, cuando s\u00fabitamente la rutina del trabajo fue interrumpida por un descubrimiento que alert\u00f3 a todos los viejos mineros que a esa hora trabajaban y con curiosidad se acercaban a contemplar este descubrimiento. En lo que cientos de a\u00f1os atr\u00e1s fueron una serie de galer\u00edas de t\u00faneles llenos de oscuridad y peligro, apareci\u00f3 el cuerpo de un minero milenario, su piel de color verdoso, pero muy bien conservada, con escasa ropas, solo un taparrabo y tobilleras y algunas rusticas pero hermosas herramientas, se presentaba ante estas audiencia sacrificada de hombres curtidos por el sol, que incr\u00e9dula, pero respetuosa contemplaba a unos de los suyos que regresa de un pasado tr\u00e1gico. R\u00e1pidamente Monsieur Pidot, un franc\u00e9s administrador de la mina puso orden y se dio cuenta que ante sus ojos se encontraba, m\u00e1s que un colega minero de cientos de a\u00f1os de antig\u00fcedad fallecido en infaustas circunstancias. Una oportunidad de hacer negocio con este cuerpo inm\u00f3vil.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la velocidad del sonido de un tiro en una calichera, corri\u00f3 la noticia del notable hallazgo, el ingeniero norteamericano Don Edward Jackson, ofreci\u00f3 $ 500 pesos de ese tiempo, directamente al obrero que con extremo cuidado lo sac\u00f3 de su entierro milenario, dinero que correspond\u00eda a casi 400 d\u00edas de trabajo de un asalariado promedio de la miner\u00eda. Pero la codicia comenzaba su labor, r\u00e1pidamente, el administrador Pidot, intervino y no hubo venta alguna, pues el se\u00f1or Pidot, ten\u00eda preparada su venta a otro se\u00f1or norteamericano don Norman Walker, con quien r\u00e1pidamente cerr\u00f3 trato. Pero la historia de ventas y compras del cuerpo del minero reci\u00e9n comenzaba, William Matthews, due\u00f1o legal de la mina \u201cLa Restauradora\u201d, argumento que el solo le ten\u00eda \u201carrenda o concesionada la mina, pero no a los mineros\u201d, a lo que el Franc\u00e9s Pidot argument\u00f3 r\u00e1pidamente que la momia ten\u00eda a lo menos 1% de cobre, por lo que pod\u00eda ser considerada perfectamente mineral.<\/p>\n\n\n\n<p>El tiempo pas\u00f3 entre discusiones y desencuentros, al cumplirse m\u00e1s de un a\u00f1o, el cuerpo de nuestro minero fue adquirido por el Se\u00f1or de apellido Toyos, due\u00f1o de la mina \u201cRosario del Llano\u201d. Toyos lleg\u00f3 a un acuerdo financiero con el insistente Edward Jackson, quien logr\u00f3 adjudicarse por $500 pesos con la condici\u00f3n de venderla m\u00e1s cara y repartir las ganancias de la venta con Toyos. El se\u00f1or Jackson ten\u00eda domicilio en Santiago, varios contactos entre la sociedad santiaguina y su casa fue el primer punto de exhibici\u00f3n p\u00fablica de nuestro minero. Entre tanta conmoci\u00f3n, disputa, embalaje y transporte, nuestro minero, en su viaje de desarraigo sin regreso, perdi\u00f3 para siempre un dedo de su pie. Jackson no solo vend\u00eda una visita a conocer nuestro minero, sino que una historia fant\u00e1stica que cautivaba a los visitantes y que se perdi\u00f3 en el tiempo. Uno de los personajes que qued\u00f3 impresionado con nuestro minero y su historia, fue Herm\u00f3genes P\u00e9rez de Arce, acaudalado caballero santiaguino, presidente de la SOFOFA, quien acord\u00f3 y gestiono con Jackson su exhibici\u00f3n en Valpara\u00edso donde gan\u00f3 una peque\u00f1a fortuna que no comparti\u00f3 con Jackson pese a un acuerdo previo de \u201ccaballeros\u201d. Alg\u00fan tiempo m\u00e1s tarde el hermano de Jackson, John Stewart Jackson, hace negocio con nuestro minero y lo vende en $15.000 pesos con un pago inicial de $5.000 pesos a la sociedad formada por Torres y Tornero. El pago del dinero restante jam\u00e1s fue recibido por los Jackson.<\/p>\n\n\n\n<p>El insistente Edward Jackson, en sus gestiones para recuperar su dinero en Estados Unidos por la exhibici\u00f3n y embargo de nuestro minero, es estafado por su representante quien recupera de la Compa\u00f1\u00eda Hemenway &amp; Co. New York, la no despreciable suma de $10.000 pesos, quien se los deja para s\u00ed, y adem\u00e1s se vuelve inubicable para Jackson, pese a que este viaja a los Estados Unidos.&nbsp;De regreso en Chile, Jackson simplemente se olvida del tema, al menos en forma p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p>El sol del desierto alcanza su plenitud, el despoblado de Atacama, \u00e1rido de rocas blancas parece brillar y desvanecerse en una puna implacable. Minero, tus compa\u00f1eros estar\u00e1n a fuera de los t\u00faneles esper\u00e1ndote, \u00bf trataron de ayudarte, otros que entraron contigo lograron escapar ?, me pregunto,\u2026 o simplemente tu faena la hac\u00edas en solitario para que otros no conocieran tus piques y vetas secretas\u2026solo t\u00fa sabes el secreto de tu vida y de tu muerte. Con cada metro que avanzaba, nuestro minero, el peque\u00f1o t\u00fanel se hac\u00eda m\u00e1s y m\u00e1s peque\u00f1o, las dificultades para progresar en esta cavidad rocosa aumentaban con cada progreso, casi acostado, sus rodillas y codos sufr\u00edan el rigor de un terreno m\u00e1s bien \u00e1spero, dur\u00f3 que her\u00eda sus extremidades, neg\u00e1ndose a compartir sus riquezas con cualquier extra\u00f1o que intentara raspar sus entra\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<p>Pese a su juventud, este hombre de la miner\u00eda y metalurgia sab\u00eda reconocer a lo que ven\u00eda, conoc\u00eda su trabajo que no exento de peligros inesperados, era vital para su comunidad. En su fuero interno, seguramente este minero valiente, sab\u00eda que esa peque\u00f1a veta de Atacamita val\u00eda la pena de tanto esfuerzo, peligro y sacrificio. A cada momento con el avance de sus movimientos, su vista se hac\u00eda dif\u00edcil por el polvo en suspensi\u00f3n que dificulta la perspectiva y la respiraci\u00f3n. Con la preciada Atacamita en su capacho, llegar\u00eda a su aldea ubicada en las tierras verdes de Calama o tal vez las de Chiu Chiu, donde su familia y comunidad lo estaba esperando para hacer de este mineral las herramientas que le permitir\u00e1n cultivar sus tierras o construir sus armas que permitieran defenderla de los invasores. Tambi\u00e9n con los minerales m\u00e1s bellos, semipreciosos, elaborar\u00e1n la orfebrer\u00eda que no le guardaba secretos y que le permitieran la confecci\u00f3n de hermosa joyer\u00eda precolombina\u2026Respirar, a cada minuto se hac\u00eda m\u00e1s y m\u00e1s dif\u00edcil y como una peque\u00f1a gota de agua que desaparece en la arena del desierto, la luz de esa ma\u00f1ana se fue extinguiendo en la medida en que se internaba en este t\u00fanel desconocido, con la misma lentitud en que minutos m\u00e1s tarde se le ir\u00eda a \u00e9l tambi\u00e9n la vida en la m\u00e1s solitaria de las oscuridades.<\/p>\n\n\n\n<p>La tierra bendecida de mineral de lo que siglos m\u00e1s tardes conocer\u00edamos como Chuquicamata y Calama, de pronto cruji\u00f3, sin previo aviso ni se\u00f1al. Ese alud m\u00e1s bien suave de tierra y rocas peque\u00f1as e incontrolables simplemente lo atrap\u00f3 en sus entra\u00f1as mezquinas de mineral sagrado. En la oscuridad eterna de este espacio confinado lentamente encontr\u00f3 la muerte. Cu\u00e1nto esfuerzo por salir de su prisi\u00f3n debi\u00f3 haber hecho este joven minero antes de morir, cuantos gritos de ayuda ahogados por la inmensa profundidad del cerro lanz\u00f3 su garganta y coraz\u00f3n en busca de o\u00eddo y ayuda para poder volver a su hogar, a su familia, a su tierra, Ahora, despu\u00e9s de 1,500 a\u00f1os, siento sus mismos gritos, ahora por volver a descansar en la privacidad y dignidad de los muertos a su tierra natal\u2026eso todos se lo debemos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ricardo Rabanal Bustos<\/p>\n\n\n\n<p>Mag\u00edster en Educaci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>Profesor de Historia y Geograf\u00eda<\/p>\n\n\n\n<p>Profesor Orientador, Historiador y Cronista.<\/p>\n\n\n\n<p>Antofagasta, 13 de Junio 2023<\/p>\n\n\n\n<p>Agradecimientos:<\/p>\n\n\n\n<p>Cr\u00f3nica basada en la informaci\u00f3n investigada por el Antrop\u00f3logo, Se\u00f1or Francisco Garrido, Curador del \u00c1rea de Antropolog\u00eda del Museo Nacional de Historia Natural de Chile.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;Es un pecado negociar con cuerpos de hombres muertos y nunca lo volver\u00e9 a hacer&#8221;. &#8220;Las momias subieron terriblemente de precio en el mercado despu\u00e9s de nuestro hallazgo&#8221;. 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